miércoles, 21 de mayo de 2014

Ley de Naturalización: epílogo de una vergonzosa retirada


Por ALFREDO FERRERAS 
 
El honorable señor presidente de la República, Danilo Medina Sánchez, ha enviado al Congreso Nacional la esperada Ley de Naturalización. Con la honrosa excepción del partido Fuerza Nacional Progresista, un coro de insensatez, como focas amaestradas, aplauden y corroboran la redacción y posterior envío de dicha pieza a nuestros distinguidos y honorables legisladores.

Como es de esperarse, porque fue “consensuada” por líderes, cabecillas y propietarios de partidos, “partidos” y membretes, respectivamente; la Ley de Naturalización o de Vergonzosa Retirada será aprobada y; probablemente, se hará en tiempo récord: ¡qué pena!  En ese triste y desesperado recular hasta obviaron la simple y  mundialmente conocida sentencia: “La prisa es mala consejera”.

Las  secuaces y desacreditadas bocinas de la comunidad internacional, haciendo lo que mejor saben hacer –apandillarse cuando les conviene –,  asumieron la defensa de los “abusados” nacionales haitianos, para obligar a la República Dominicana; con insensata, sistemática e irracional actitud,  a compartir con otros su herencia más estimada: La nacionalidad. Hasta este momento ignoraba, que teníamos la obligación de compartir la herencia de los padres; y la nacionalidad es la herencia de los padres libertadores.

Con ese toque de retirada, absurda, cobarde, increíble y hasta irresponsablemente, estamos poniendo en manos de impenitentes agitadores sociales que fungen como sacerdotes la suerte de nuestras elecciones. También le estamos diciendo al enjambre de ONG´s; subvencionadas éstas por los más perversos  e hipócritas intereses anti-dominicanos: ¡Ustedes serán determinantes en las elecciones generales, municipales y congresuales!

Es insólito e incomprensible, que esa Ley de “Naturalización” haya obviado la insuperable tensión histórica  latente entre dos formas de ser. Dos formas de ser que jamás serán las  dos alas de una misma ave; y no lo serán porque emigraron de diferentes puntos de partida y se encaminan hacia diferentes destinos; porque son de diferentes plumajes, colores y cantos; escarban diferente; hacen sus nidos de diferentes formas y posan en diferentes ramas.

Dicho de otra manera: Los nacionales haitianos son seres humanos, y como tales merecen ser tratados; pero este reconocimiento no podía habitarlos para entrar a nuestras urnas para que decidan la suerte de la Patria, porque ese día estaremos despreciando  la más hermosa y preciada herencia de quienes nos legaron una patria forjada con llanto, dolor y sangre.

De aquí en adelante, el voto de un nacional haitiano, no sólo estará condicionado por la recrudecida tensión precedente a su aprobación; si no, algo peor: es un voto que será objeto de la más burda manipulación de los jurados enemigos de la identidad dominicana.

Cuando sea aprobada esta Ley de Naturalización o Vergonzosa Retirada, será una buena ocasión para auditar nuestras fechas onomásticas, pues será imperativo eliminar algunas e introducir otras; o  también, sujetándose al inexorable devenir de dualidades; así como tenemos celebraciones  de festejos y regocijos, tener un día para vestirse de silicio, porque será de llanto y dolor; o sea, un día para hacer todo lo contrario a lo que hacemos cada 27 de Febrer Banderas dominicanas enrolladas y escondidas; nuestros soldados orillados y acongojados en los cuarteles; nuestras bandas de música entonando música sacra; cubrir con mantos negros las imágenes y símbolos distintivos de nuestra Independencia, y que en todas las dependencias del Estado sea  musitado el trágico “icabod” del bíblico libro 1Samuel (¡Traspasada es la gloria de Israel! ), y haya un incesante golpeo de pechos acompañados de un visceral remordimiento.

En conclusión, la Ley de Naturalización o Vergonzosa Retirada, en la forma que ha sido redactada y potencialmente aprobada; es una póstuma, trapera y mortal estocada al padre y creador indiscutido de nuestra nacionalidad: Juan Pablo Duarte.

http://www.almomento.net/articulo/163313/Ley-de-Naturalizacion-epilogo-de-una-vergonzosa-retirada