lunes, 8 de junio de 2009

Fórmula chilena para el 2012

Lic. Vinicio A. Castillo Semán - 6/8/2009

El Presidente Leonel Fernández ha suscrito un pacto con el Partido Reformista Social Cristiano que a nuestro juicio puede ser una magnífica antesala para el reforzamiento de una política de alianza amplia, que permita victorias trascendentales para la coalición de partidos que ha dominado los resultados de las últimas elecciones, denominado “Bloque Progresista”.

Leonel Fernández, sobreponiéndose al conocido sectarismo de muchos de sus compañeros, ha comprendido (y de ahí su exitosa carrera), que en un sistema constitucional de doble vuelta y un tope del 50% más 1, es prácticamente imposible para un partido político solo, llámese como se llame, ganar la presidencia de la República Dominicana. De ahí que la política de alianzas ha sido la palabra clave a partir de 1996, cuando entrara en vigor el nuevo sistema electoral diseñado en la reforma constitucional de1 1994, precisamente con la hábil intervención de la entonces tercera fuerza, Partido de la Liberación Dominicana.

Al momento de retirarse como candidato presidencial para el 2012, y evitando que la balanza electoral se fuera de un solo lado en favor del PRD y de Miguel Vargas Maldonado (impresión generalizada tras la firma de un pacto con éste), el Presidente parece dar un paso correcto al no dejar en desbandada y políticamente desguarecidos electoralmente a los reformistas, la mayoría de los cuales lo han acompañado en sus triunfos de 1996, 2004 y 2008 y que jamás se podrían contabilizarse en el 4% de la votación obtenida por el PRSC en el 2008.

Al reformismo que nos referimos es al alojado en el pueblo, que probó su fuerza en el año 2000 respaldando a su líder Joaquín Balaguer, cuasi moribundo, al sacar casi un 25% del electorado, la mayoría del cual posteriormente respaldó al PLD y al Presidente Fernández, llevando al partido morado del 25% sacado por Danilo Medina a una resonante victoria de un 57% en el 2004 frente al Partido Revolucionario Dominicano.

Actuando con gran sagacidad política, se advierte que el Presidente procura una lógica compactación orgánica de estas fuerzas alrededor de don Carlos Morales Troncoso, quien ha sido el exponente de más importancia del reformismo pro Leonel, y quien pasó a ocupar la Secretaría de Relaciones Exteriores como consecuencia de una alianza política de tipo electoral en el año 2004.

El Presidente Fernández sabe perfectamente que al momento de apartarse como cabeza electoral del PLD, su partido corre el ruinoso riesgo de que la alianza victoriosa (Bloque Progresista) pueda desintegrarse si no se toman las previsiones de lugar que procuren mantener la unidad de la victoriosa coalición.

Es ante esa realidad actual, en que la denominada “fórmula chilena” adquiere una importancia capital para el 2012. Esto implicaría que fuerzas aliadas al PLD puedan competir democráticamente en el seno del pueblo, con candidaturas propias, sin romper la coalición (Bloque Progresista), que se vería fortalecida con la entrada, ya orgánica del PRSC, y en base a un plan de nación común en áreas como el problema eléctrico, educación, salud, estabilidad, crecimiento económico, política inmigratoria, entre otros temas trascendentales.

La adaptación práctica de la “fórmula chilena” en el país podría permitirle al PRSC y a otras fuerzas de la coalición que entiendan pueden conseguir el apoyo de la población, lanzarse con sus propios candidatos presidenciales, todo ello sin desmedro de que en primera o segunda vuelta pueda existir el compromiso pactado previamente de apoyar al partido o candidatura que tenga mayores posibilidades de triunfo, o el que más votos pueda sacar, dependiendo de cuál sea el caso que demanden las circunstancias en primera o segunda vuelta.

Esta fórmula obligaría al partido líder de la coalición, el PLD, a escoger un candidato de pegada en el electorado, de forma tal que le resulte fácil, siendo la organización política mayor de la coalición, ser al final de los esfuerzos electorales, el gran beneficiario de los votos de la alianza, que tendría todas las posibilidades de retener el poder en el año 2012.

Obviamente, para la implementación exitosa de la “fórmula chilena” para el año 2012, será fundamental diseñar una estrategia innovadora, inteligente y no sectaria, de cara a las elecciones de medio término pautadas para el año próximo, donde se elegirá un congreso de seis años, que permita (ya sea unidos institucionalmente o actuando con candidaturas propias), que el Bloque Progresista, con el Partido Reformista ya integrado, pueda obtener un triunfo importante frente al Partido Revolucionario Dominicano.

http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=103924

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