miércoles, 14 de mayo de 2008

Leonel el líder, el conciliador, el invencible.

Por Germàn Santiago


La actual campaña electoral ha estado matizada por la mentira, los insultos, las difamaciones y las bellaquerías. Nunca, ni siquiera en el proceso electoral de 1990, cuando a Juan Bosch, en una sucia campaña propagandística y mediática en la que lo pusieron a decir que no creía en Dios, se había abusado tanto de las reputaciones ajenas.

A falta de creatividad y argumentos para sustentar una posición política, se ha recurrido incluso, a las fabulaciones y la barbaridad, a tal grado de decir que Leonel Fernández pretende convertirse en dictador. También he oído compararlo con Lilís y Trujillo y algunos se han atrevido “advertir” que si Leonel es reelegido en el país puede pasar lo peor. El Presidente de la Junta Central Electoral, Julio César Castaños Guzmán, ha tenido que llamarle la atención al exj-efe del Ejército Nacional, general retirado y reconocido político pepehachista, Jorge Radhamés Zorrilla Ozuna, para que descontinúe su lenguaje guerrerista.

¡Cuántas canalladas verbales!

¡Cuántas actitudes descabelladas, propias de mentes atormentadas, que como no han podido convencer con sus chácharas verbales recurren al cuco para meter terror y miedo! ¿Leonel dictador? ¿Un gobierno suyo igual a una dictadura, Jiji, juju, jaja?

Siempre he considerado que Leonel es un candidato difícil de vencer, no sólo en circunstancias como las actuales en donde se ha crecido como gobernante, sino, en cualquiera coyuntura sociopolítica. Y ello se debe a que en él se sintetiza un liderazgo político moderno sin oposición, que progresivamente ha logrado atraer y reunir a su alrededor a los sectores más representativos y mayoritarios de los cuatro liderazgos políticos más grandes que ha conocido la historia democrática del país. Me refiero a Bosch, Balaguer, Pena Gómez y Manuel Aurelio Tavárez Justo.

El gran activo de Leonel, alimentado y forjado desde sus años juveniles, ha sido siempre su don de gente que se traduce en el magnetismo que se pone de manifiesto en estos días. Luego, su temperamento de gran conciliador que cultivó desde su condición de desprendido y sacrificado dirigente del PLD, partido en el que se mantuvo al margen de todas las crisis internas, algunas de las cuales amenazaron con su división. Yo estuve a su lado, trabajé muy de cerca con él, fui su primer propagandista dentro del PLD y lo conozco mejor que nadie.

Desde mi posición reflexiva actual no comparto el sadismo de algunos de sus actuales colaboradores ni el culto exagerado a su figura que encarnan sus aliados dirigentes reformistas. Como soy un romántico, a Leonel, al amigo, al compañero, incluso al Presidente, lo visualizo en otra tesitura, en su marca de fábrica original. Pienso que al final de la campaña, Leonel Fernández, el líder no coyuntural, sino el de perenne, deberá revisar lo que ha venido ocurriendo a su alrededor, dejando atrás la mirada única y aplicando el paradigma de Giovanni Morelli, para enderezar algunos entuertos. Sin embargo, nada empaña su aura de gran líder, el líder que necesita el país antes la crisis mundial que se avecina, sobre todo en los aspectos petrolero y alimenticio.

EL CONCILIADOR

Cuando en 1996, Leonel llega a la Presidencia de la República por primera vez, atrajo y reunió a todos los grupos que se habían alejado del PLD desde el primer conato divisionista que encabezó Antonio Abreu Flores, pasando por Rafael Albuquerque (actual vicepresidente de la República), los hermanos Fiallo Billini, y la última de 1992, representada por Max Puig, Nélsida Marmolejos y Vicente Bengoa, todos formando hoy parte de su gobierno. Todo se patentiza en la actual coyuntura electoral, en donde gente como Víctor Grimaldi, se declaran abiertamente partidarios de la continuación de Leonel Fernández en el Poder, después de casi 20 años de posición intransigente con todo lo que oliera a PLD, su otrora partido, el que ayudó a fundar y del que formo parte de su dirección

Cuando muchos creían y aspiraban que la casa política se le desplomaría y le caería encima, producto de las heridas de la campaña interna, observamos que las figuras más prominentes del sector que encabeza el que fuera su oponente por la candidatura presidencial, el licenciado Danilo Medina, están integrado al trabajo por la repostulación de Leonel. Entre ellos se destacan la senadora de la provincia Santo Domingo, Cristina Lizardo y el síndico de su municipio cabecera, Juan de los Santos.

Decir que a Leonel lo apoyan los dirigentes reformistas (balagueristas) más conocidos y mejor posicionados; el hijo mayor de Peña Gómez y su Bloque Institucional Social Democrática, Johnny Ventura, Felipa Gómez y Cuco Valoy; el Partido Quisqueyano Demócrata (PQD), del otrora golpista anti-boschista Elías Wessin y Wessin; la Fuerza Nacional Progresista de Marino Vinicio (Vincho) Castillo; el Partido de los Trabajadores Dominicanos (Línea Roja 14 de Junio, Unión Patriótica, Bandera Roja, Voz Proletaria), la Alianza por la Democracia, los ex CORECATOS, entre decenas de partidos emergentes y agrupaciones reunidas en el llamado Bloque Progresista, es hablar de una frente imbatible, insuperable, que no tiene precedente en la historia política dominicana.

Hablar de un liderazgo así, capaz de atraer y reunir a su alrededor a sectores políticos tan disímiles, por decir no antagónicos, es hacerlo de uno sin oposición a la vista en el panorama político dominicano.

Jamás en la historia política dominicana desde la fundación de la República, se había conocido de una convergencia de grupos tan numerosa y de tal constelación ideo política. Se podría decir que el triangulo ideológico que dividió a la sociedad dominicana tras la desaparición de la dictadura trujillista como fueron el Partido Revolucionario Dominicano, la Unión Cívica Nacional y el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, liderados por Bosch, Viriatto Fiallo y Manuel Aurelio Tavárez Justo, respectivamente, aparece resuelto y reconciliado en ese frente reeleccionista.

LOS FACTORES

Y hay más de DIEZ FACTORES que convergen para garantizar esa correlación de fuerzas a favor de la candidatura presidencial de Leonel Fernández.

El PRIMERO y para muchos el más determinante es la estabilidad macroeconómica con el control de la tasa de cambio de la moneda extranjera y por añadidura de la inflación. El argumento sistemático de que el gobierno mantiene la prima amarrada, que el peso está sobrevaluado, que no hay dinero en la calle y que hay escasez y carestía, pone a la gente de inmediato a recordar los dos últimos anos del pasado gobierno cuando el dólar se puso por encima del 50 por uno y los precios de los productos de primera necesidad se dispararon a niveles sin precedentes.

EL SEGUNDO son las obras del gobierno que su equipo de comunicación, prensa y publicad, ha sabido promover muy bien, e incluso utilizando el recurso muy viene llevado y explotado de confrontarlas con las obras de los gobiernos del principal partido de oposición, el PRD. Los gobiernistas no sólo tuvieron la iniciativa sino que y lograron una ofensiva que no han perdido jamás, dejando la percepción en la gente de que los gobiernos del PRD y por ende su actual candidato a la presidencia de la República, carece de doliente en ese sentido. Cuando la publicidad de Miguel Vargas Maldonado vino a reaccionar lo hizo de manera casi exasperada con un spot atropellado y ya parecía demasiado tarde con una presencia y posicionamiento del candidato oficialista prácticamente avasallante. A la oposición le ha faltado también malicia y creatividad, con un Amable Aristy con tanto poder y dinero como el que más vendiéndose como el candidato de los pobres en un país en donde todos aspiran a ricos. Por razones obvias, cada día son menos los reformistas socialcristianos que se identifican con Amable y a mi juicio el tema de la pobreza tiene mucho que ver con ese progresivo descenso. En cuanto a Eduardo Estrella, Guillermo Moreno, Pedro de Jesús Candelier y Trajano Santana, en algunos casos, sus votos no aparecen ni en los centros espiritistas, habida cuenta de que la izquierda dominicana se fue de ronda por los partidos del sistema y de que la tradición es que la gente vota por el que entiende va o puede ganar.

EL TERCERO son el Metro y los aires de modernidad que se ciernen sobre el horizonte y el porvenir dominicano, algo que la gente, especialmente los jóvenes, no cambian por nada. Así ha quedado demostrado desde cuando Lilís y el Ferrocarril, Horacio Vásquez y Mon Cáceres que comenzaron a sacar la capital de la República del entorno Colonial y los dos o tres barrios periféricos que no eran más que sabanas comuneras. Ocurrió con la ocupación yanqui de 1916 que entre otras cosas trajo la radio e hizo que los patriotas de entonces se replegaran al Este y fueran llamados despectivamente gavilleros.

El propio Balaguer se mantuvo durante 12 años en el poder, después de fracasada la guerra patria de 1965, apoyándose en gran parte a sus proyectos monumentalistas, y se recuerda que muchas de sus obras como la Avenida 27 de Febrero y el Teatro Nacional, desencadenaron protestas masivas que terminaron siendo reprimidas en las calles. La principal vía de la capital fue entonces, en términos de propaganda oposicionista y protesta, lo que es el Metro hoy, y ni hablar del Teatro Nacional, ese mismo en donde actualmente se desarrollan los principales espectáculos del país. ¿Qué habría sido de la capital, y por ende del país, si no se hubiese construido la 27 de febrero y otras importantes carreteras y avenidas que fueron en su oportunidad motivo de resistencias política anti-balaguerista? En lugar de protestas y resistencia popular como las que se le hicieron a Balaguer, el Metro es una obra recibida con aleluyas y bendiciones por la población.

Y es ahí, en la figura y obra de Balaguer que encuentra explicación el CUARTO FACTOR, que contribuye con el posicionamiento del liderazgo de Leonel y su casi segura repostulación. A pesar de que fue discípulo de Bosch, a Leonel se le ve y se le llama el Balaguer joven y esa percepción ha calado en la sociedad en donde el balaguerismo tiene gran ascendencia, y lo ha hecho sin desmedro de la condición intelectual progresista del Leonel boschista y del Leonel peledeísta.

Pero hay más a Balaguer se le reconoce como un presidente constructor, cuya obra en sentido general se vio en parte oscurecida justo estando él en el poder, por la represión que se vivió en sus primeros 12 años, que terminaron con el asesinato de valiosos jóvenes como Sagrario Ercira Díaz Santiago, Amelia Ricart Calventi, Amelio Silva y Amín Abel Hasbún. Hubo casos como los de los periodistas Gregorio García Castro y Orlando Martínez Hawley, que no debieron ocurrir nunca y que contribuyeron a satanizar los regímenes balagueristas, que sin embargo, hoy a 30 años de haber ocurridos, son vistos como muy buenos desde la óptica desarrollista y modernista. A Leonel se le ve como a un Balaguer joven y no represivo y es ahí la clave de su balaguerismo digerible por diferentes sectores de la sociedad, de ricos y pobres, de progresistas y conservadores, de derechistas y revolucionarios.

Todos esos factores se unen y contribuyen con el liderazgo de Leonel, y en particular con su actual candidatura. Ni la campaña contra la reelección incluso asumida por quienes internamente lo enfrentaron en su partido, ni las denuncias del uso de los recursos del Estado, le han hecho mella. La gente creyó y cree poco en la sinceridad de esa campaña, sobre todo cuando ve que muchos de los que la asumen son reeleccionistas hasta en su casa y políticamente no los son mientras no se le presenta la oportunidad de un Hipólito Mejía que juró fidelidad a su padre político el doctor Peña Gómez quien sí aparentó serlo desde la oposición y desde el banco de los gobiernos de su partido, hasta el día de su sentida muerte. Si Mejía que utilizó con descaro los recursos del Estado y hasta militares, no es hoy de nuevo presidente reeleccionista, atribúyanselo a su mal gobierno y a que tuvo que enfrentar a un casi imposible de vencer Leonel Fernández.

De manera, que todos esos factores, ayudados por otros como la reciente Cumbre de Río en donde el presidente dominicano se las lució y ratificó también su condición de líder en el Hemisferio, se han unido para hacer la de Leonel Fernández, una candidatura prácticamente invencible. Pienso que después de las elecciones de este viernes, en que Leonel Fernández estará ganando de manera holgada, en lugar de las oscuras golondrinas que pudiesen posarse sobre el horizonte económico dominicano como han augurado algunos, lo que vendrá es una debacle para la dirigencia de los partidos mayoritarios de la oposición, que se verá fuertemente cuestionado y forzado a ceder ante las presiones de sus bases. Esperemos.

http://www.diariodigital.com.do/articulo,28732,html

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